Un círculo de mujeres es un espacio de conexión, de encuentro de la profundidad de la esencia femenina. Es un espejo en el que cada una se ve reflejada, un ritual sagrado que nos carga de energía, un hablar desde la necesidad y un escuchar desde la compasión.
Es un espacio sagrado de sanación y celebración. Los Círculos de mujeres son el antídoto del patriarcado. En los círculos de mujeres silenciosamente se nutre y fortalece el despertar femenino.
Los círculos son imágenes arquetípicas que atraviesan a toda la humanidad. En todas las culturas ancestrales el círculo está considerado como un centro de energía, purificador y sagrado. Es un arquetipo unificador. En el círculo no existen jerarquías y eso es igualdad, así se comporta una cultura cuando escucha y aprende de cada uno de sus integrantes.
Un círculo de mujeres es un espacio de sanación
Cada círculo es un espacio de sanación y de crecimiento personal. Nuestras antepasadas se reunían para hablar al lavar la ropa en el río, para cocinar en comunidad, o para pasar la tarde en las veladas invernales. Eran espacios para compartir y apoyarse las unas a las otras. Las mujeres sanamos y crecemos, y sanamos a nuestras parejas y a nuestra familia. Y Juntos sanamos a la Humanidad.
Al contar nuestra vivencia, una preocupación o un problema y soltarlo en el círculo, nos damos cuenta de que nuestra hermana sentada al lado también ha experimento igual, o que otra mujer ha vivido algo parecido. Es increíble el grado de compenetración que puede haber entre mujeres que parecen muy diferentes a primera vista.
¿Qué buscamos en un círculo ahora?
Hoy buscamos un espacio de calma, un tiempo para nosotras mismas, lejos de los ruidos de la vida diaria, de la competencia y de las charlas vacías. Buscamos un lugar para reconocernos, acompañarnos y nutrir nuestra feminidad. Buscamos un espacio para compartir nuestra sabiduría y recibir el apoyo de las otras mujeres.